Historia

La historia de Overlord se remonta al año 2001, cuando un grupo de músicos y a la vez amigos le dan forma concreta a un proyecto que instintivamente venía gestándose desde algunos meses antes. Con Gustavo Mora como vocalista y Felipe Urtubia como bajista, ambos compañeros de banda venidos de las agrupaciones Living Hell (banda trash-metal de Santiago centro) y Psycho Theraphy (grupo tributo a Ramones), se gesta la creación de Blasted Gun, un proyecto metal junto a Nano De Freitas (antiguo compañero de bandas de Urtubia) y Manuel Ávila, un prometedor guitarrista que contribuyó en gran medida en darle el sello final a la agrupación. Las influencias del grupo consistían fundamentalmente en la herencia de Kreator, Megadeth, Sepultura y Anthrax, aunque las raíces punk no quedaban de lado. Blasted Gun destacó en su sector neurálgico, Quilicura, como una eximia banda, situación que mejoró aún más con la inclusión de Jairo, un experimentado guitarrista del sector. Si bien la agrupación logró algo de éxito en variadas tocatas de la zona norte, las diferencias de estilos entre sus integrantes provocaron un quiebre que tendría como consecuencia la partida de Jairo y de Nano, recibiendo a cambio la llegada de un nuevo integrante, Luis Contreras, quien se encargaría de los tarros de aquí en adelante. Con esta nueva formación, Blasted Gun daría paso a una renovada etapa creativa, que tendría como resultado la grabación de un demo con notables temas entre los que destacaban When I need something destroy y una protoversión del posterior single de Overlord, Holy revenge. A estas alturas, el aporte del vocalista Mora era escaso en comparación con la forzada actividad de los otros integrantes, lo que significó un dilatado problema que concluyó sólo con una amistosa separación del Frontman, quedando Blasted Gun sin una voz que identificara a la banda.
No obstante, ya a finales del 2002, la agrupación ganaría nuevas vibras, pues luego de aplicar cirugía en su estilo musical, incursionando en voces melódicas bajo un estilo musical más cercano al Heavy Metal, la banda es rebautizada como Draconus, e incluyó dos nuevos integrantes: Antonio Osses, tecladista y guitarrista de La Vendetta que pasaría a las voces; y Cristian “Mordisco” Tapia, aportando en guitarras y a ratos en baterías. Draconus, entrando en acción con la exploración nuevos pasajes rítmicos y melódicos, bajo el influjo de bandas tales como Judas Priest, Manowar, Hammerfall, pero conservando las raíces iniciales del Thrash; inició una exitosa y recordada gira por Santiago Norte, destacando las tocatas de Conchalí y Renca. La banda tuvo un productivo período de vida, tocando en Pubs y en variadas tocatas de Quilicura junto a otras agrupaciones de rock pesado. Fue tan motivador el éxito logrado, que Draconus entró de lleno a la composición. Es ahí donde nacen clásicos tales como La era de la violencia, Holy Revenge y Terroristas tras de mí. Sin embargo, son otra vez las diferencias de estilos las que marcan la pauta para que se genere una nueva fisura en el grupo, pues Urtubia y Ávila conincidían en darle un sentido neo-thrash a la banda, mientras que Osses prefería mantener las melodías Heavy en los temas. Primó la distorsión, ya que el melódico vocalista quedó fuera del proyecto. Después de este quiebre, los integrantes de Draconus dedicaron su tiempo a la formación de bandas de paso, haciéndole honores a grandes tales como Héroes del Silencio y La Renga, pasando en consecuencia por un período carente de metal y rapidez. Si bien el Heavy-Rock de Mar Adentro (nombre de esta recordada agrupación), logró un popular afecto, debido a la masividad de sus tonos que resaltaron en variadas tocatas en Pubs de la zona norte, los ex-Draconus quisieron ir más allá, pues bajo una ilimitada exploración musical, Contreras, Osses, Ávila y Urtubia entraron a tocar en dos orquestas de la zona norte, una de Jazz y otra de música clásica, compartiendo escena con una considerable cantidad de músicos y mezclando a la vez la efusividad que estos hombres conservaban con la armonía de los clarinetes, violines, trompetas, saxos, entre otros instrumentos.
Es así como se mantuvieron las cosas hasta el año 2006, sin embargo la falta de metal llegó a un nivel tal, que los cuatro integrantes de la orquesta convocan a Cristian Tapia para revivir el proyecto metal de antiguas bases, pero bajo un nuevo nombre: Overlord, haciendo alusión al “Superamo” de la raza Zerg, sacado de un masivo juego de estrategia. Aún con dos integrantes de esta banda en la orquesta, y manteniendo el proyecto rock Mar Adentro, los cinco músicos lograron dedicarle el tiempo necesario a la nueva banda, reinventando antiguas composiciones tales como El coloso del norte amenaza otra vez, y sumando dos nuevos temas heredados de un infructuoso proyecto metal entre Tapia, Urtubia y Mora —Hígado Braker— llamados Inclemencia y Portal. Además, Overlord se sumó a una iniciativa metal de Cerro Navia que llevaba por nombre Escuelas de Rock, cuyo financiamiento público y privado permitió que la banda retomara la acción en vivo y compartiera escenarios con un sinfín de bandas de todo Santiago. Tal actividad plasmó por fin la identidad de la banda, lo que no obstante no fue del todo bueno, pues ya a finales de este año Toño Osses decide partir definitivamente por las diferencias de estilo antes mencionadas y se suma a una de las bandas de la recordad Escuela de Rock, Perpetual, con un sello Heavy-progresivo que se adecuaba mejor a los tonos vocales del músico. Con la salida Osses, Overlord quedó configurado con Tapia en las guitarras rítmicas y Ávila junto a Urtubia repartiéndose las líricas. Es aquí, con el cuarteto, que comenzó el caos. Adecuándose a los tiempos, los 8 temas que ya estaban en curso fueron reacomodados, cambiando la afinación y reinventando parte de sus riffs. Pese a que existían falencias en cuanto a integrantes, sumadas a la falta de un lugar fijo para tocar, la banda decidió volcarse a la grabación, con fin de dar a luz un nuevo LP. Junto con esto, fue lanzado el videoclip del single El coloso del norte, clamando con líricas contestatarias temáticas globales, tales como la guerra de Irak y el imperialismo estadounidense. Ya a mediados del 2007, Cristian Tapia pasa de la guitarra a la voz, dándole un sello Death Metal al grupo, mientras que en la guitarra base, Overlord recibe un nuevo integrante: Gerson Cárcamo, experimentado músico y antiguo amigo de la banda….

Weena lucho, La historia es como la de Massacration!!!!!